Te dije una vez: "Yo cuando me voy, lo hago para siempre. Soy de las que se va para no regresar".
Y no mentí. De hecho, es así.
Pero, cariño. El que se ha ido de mi lado has sido tú.
Y yo también dije: "El que me la hace, me la paga". Y tú estás por pagar.
Porque mi corta memoria no se aplica cuando me han hecho daño.
Hoy me heriste, si, y no lo voy a negar porque hipócrita se me quedaría corto.
Me dueles, y me vas a doler mañana también.
Pero pasaste por alto algo. Yo también sé hacer daño.
Y recuerda, que a éste lobo con piel de oveja no se le olvidan las cosas.
Y aunque pasen meses, días, y años. Me las vas a pagar.
Una por una.
Y cada vez que escuches mi nombre, juro por todo lo que tengo, y por todo lo que perdí, que tu estómago se encogerá, tus piernas temblarán, tu cabeza me maldecirá, y no sabrás nada más que cagarte en tus propios muertos.
Vamos a ver quién ríe último.
Qué conmigo no se juega, qué conmigo la has cagado.
Así que sí vamos a jugar a policías y ladrones.
Que el castigo vaya acorde al crimen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario