martes, 5 de mayo de 2015

No te pido amor. Tampoco la guerra,


No sé a qué has venido.
No sé a qué se debe tu sonrisa a medio hacer. Como diciendo: "Te extraño, pero no".
No sé a qué se debe tu manía tan tonta de llegar en los peores momentos.
Y más tonta yo, en ese caso, que sigo esperando a que vuelvas.
Esperando tu sonrisa dudosa.
Tus te quiero a medias.
Y tus labios fríos.

No sé qué papel vienes jugando.
No se qué buscas, ni sé con qué te encontrarás.
No sé por qué te cuesta tanto desviar la mirada ahora. Eras buena haciéndolo... ¿Qué pasó?

Preguntas sin respuestas.
Preguntas que jamas te haré.
Preguntas que me hacen dejar de pensar en todo lo demás, y tu nombre viene a mi cabeza como solía ser.
Cuando éramos...

No sé para qué me hablaste...
Si ya empezaba a olvidarte.
¿De qué vamos a hablar?
¿No te bastó con abrir las heridas que prometiste algún día curarme?
¿No te bastaron mis mejores escritos?, ¿las mejores sonrisas?, ¿mis mejores caricias?

Mi vida se fue contigo...
¿Por qué la traes devuelta?
Quédatela.
No la necesito.
No la quiero si no es contigo.

Entonces te digo, con la mayor de las tristezas. Vete.
No te quiero a medias.
No te quiero ahora.
Te quiero para siempre.
Y como sé que no te tengo, pero sí te tuve. Me quedo con éso.

Huye antes de que nos rompamos otra vez.
Sabes huir. Siempre se te ha dado bien.
Huye a tiempo, que ya no tengo nada que perder... pero tú sí.
Y no quiero.
No quiero ser responsable de destruir la poca sonrisa que te queda.

No más.
No contigo.
No contra ti.
No te quiero así. No te quiero mía.
Ni de nadie.
No te quiero existente.
No te quiero cerca.
No quiero quererte.
Déjame el recuerdo roto que has dejado.
Vete.
Por favor.


No te pido amor, tampoco te pido la guerra. No te pido nada, porque jamás me diste algo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario