sábado, 15 de noviembre de 2014

Estoy aquí. Delante de ti, pidiendo que me quieras.

Estoy consciente de tu inconsciencia. 
Soy consciente de tus desprecios. 
Y tú eres inconsciente al creer que no me duelen.
Estoy al tanto de tus gustos y disgustos.
Te conozco de aquí al infinito. Y tú no sabes, probablemente, ni cuánto calzo. 
Sé tus frases predeterminadas. 
Sé qué dirías en ciertas situaciones. 
Sé cómo vestirás probablemente el martes.
Sé cuántos lunares recorren tu cuerpo.
Y también sé, que no sabes amar.
Y creo que eso, precisamente toda tú. Fue lo que me hizo enamorarme perdidamente de ti.
Creo que mientras más te conocía, más te quería.
Y en ti pasó lo contrario. 
"Me enamoré a primera vista", dijiste.
Y qué mentira más grande.
Enamorarse es conocer a tu pareja. 
Enamorarse es saber que si le pasa algo, efectivamente, te duele más a ti, que a él.
Y tú disfrutabas de mi dolor.
Hasta lo admitiste...
Dijiste, y lo cito: "Mi amor por ti es como Dios. Sé que no existe, y sin embargo, le temo. Sé que no te amo. Porque no sé querer. Y perdón por ésto. 
Si no es amor, claramente es odio. O algo parecido entre éstos dos. Ya ni sé.
Me gusta verte sufrir, en cierta forma, me gusta verte rota. Porque así te conocí.
Así como me gusta verte sufrir, sólo me gusta cuando la que te hace sufrir soy yo. Porque he de matar al que quiera lastimarte".

Cariño, si hubieses visto mi reacción al leer tu carta...
Me destruiste.
Y lo más triste, es que no me reparaste.
Me dejaste así, rota.
Rota para dañar al resto.

Como cuando me hacías el amor, y después me mirabas con esos ojos, como diciendo, vete. Puedes largarte. 
Me besabas y luego tu frío me recorría todo el cuerpo.
Me decías te amo, y luego te ibas. Sin esperar siquiera, un yo también.
Y quizá eso debí hacer yo.
Marcharme. Marcharme a tiempo.

Estoy aquí, otra vez.
Soy la misma, pero esta vez más pequeña.
Estoy aquí. Delante de ti. Pidiendo que me quieras.
Quiéreme como sólo tú sabes hacerlo.
Rómpeme una vez más. Te doy permiso, aunque nunca lo necesitaste.
Quémame con tu personalidad de hielo.
Y juega conmigo hasta que te canses.

                     Qué si no me rompes tú ahora. Me romperé yo
                                           Y sabes que lo hago mejor.









1 comentario: